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  • Rabino Skorka

Ree – Contra la demagogia y el totalitarismo



El siglo XX puede definirse como el tiempo en el que cundió el totalitarismo. Mussolini, Hitler, Stalin, son sólo unos de una larga lista de demagogos que instalaron regímenes de opresión, antidemocráticos, en sus respectivos países, y en algunos casos llevaron a sus pueblos a terribles guerras que produjeron la mayor catástrofe producida por la malicia humana, como fue la segunda guerra mundial.


Grandes pensadores, como Hannah Arent (autora de Los orígenes del totalitarismo), Erich Fromm (autor de El miedo a la libertad) trataron de dar una explicación al fenómeno de masas que eligen un líder despótico que erige un totalitarismo en el que se instaura un sistema represivo de terror. Esta parasha ya advierte al pueblo de Israel a no adherirse, ni seguir a ningún tipo de liderazgo que proclame ideas contrarias a las de justicia, rectitud, misericordia y espiritualidad que se hallan en el texto bíblico.


En el capítulo 13 del Deuteronomio son enunciadas consecutivamente tres leyes prohibiendo el ir en pos de un profeta (2-6), individuo (7-12) o sociedad (13-19) que inciten a adoptar un credo pagano. Los totalitarismos se sustentan sobre una ideología o credo. Tanto el fascismo como el nazismo, stalinismo, y tantos más, erigieron un paganismo en el que millones de humanos sirvieron de sacrificios a sus deidades paganas.


Isaac Abarbanel (Lisboa 1437-Venecia 1508), en su famosa exégesis la Tora, hace notar el denominador común de los tres párrafos consecutivos, diciendo que todo individuo no debe dejarse arrastrar por un profeta o persona de muchos conocimientos pero de errado predicamento, ni por sus parientes o amigos, ni por una mayoría social que proclaman conceptos racistas, segregacionistas y odio en sus múltiples formas. Abarabanel sufrió en su vida el virulento antisemitismo impulsado por los Reyes Católicos, siendo uno de los que tuvo que abandonar la península Ibérica, después de haber servido a los reyes con fidelidad, como consecuencia del edicto de Granada (31 de marzo de 1492).


Estas normas bíblicas, al igual que los testimonios de los horrores cometidos por humanos en el seno de lo humano, claman y dan pautas para la construcción de una realidad mejor, en la cual el odio, la inquina, el egocentrismo y la idolatría supieron ser superadas.


¡Shabat Shalom!


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