• Rabino Skorka

Tzav – Reparación y sacrificio


Esta parashah continúa con la descripción de los distintos sacrificios. Algunos de ellos formaban parte del proceso de expiación por errores y trasgresiones cometidas, tanto contra Dios así como contra los hombres (Levítico 4-5). En el caso en que dichos errores o trasgresiones hayan afectado al prójimo, también afectaron a Dios, pues el prójimo es la obra excelsa del Creador. Primeramente se debe reparar el daño causado y luego se trae el sacrificio expiatorio (5: 21-26)


Pero el sacrificio debía estar acompañado por un proceso de aceptación del error o la trasgresión cometidos y por la firme decisión de no volver a cometerlos. Se debía apoyar las manos entre los cuernos del animal y decir: “He errado, he pecado, he trasgredido, he hecho tal y tal acción y he retornado en contrición a Ti y esta es mi expiación” (Levítico 4:4, 15, 24, 29 Yad HaHachazakah, Hilkhot Maaseh Ha-Korbanot 3:15). Este proceso se denomina en hebreo: Teshuvah.


Los sabios del Talmud explicaron: Todo sacrificio que no es acompañado de Teshuvah se le aplica el versículo: “el sacrificio de los malvados es abominación” (Proverbios 21:27)

Los sacrificios eran un instrumento que contenía un gran concepto, el de la Teshuvah, el de de arrepentirse, cambiar la estructura psíquica y espiritual mediante una profunda labor espiritual y retornar a Dios. Como lo expresó el profeta Oseas (14:3):


“Llevad con vosotros palabras de súplica, y retorna al Señor. Decidle: Quita toda iniquidad, y acepta nuestro minúsculo bien, y hemos de ofrecerte la ofrenda de nuestros labios”

La Teshuvah es uno de los principios de fe más importantes en el credo de Israel. El hombre no está predeterminado para hacer lo bueno o lo malo, siempre puede elegir, y si optó por lo malo, siempre hay una senda de retorno para obrar con bondad.


¡Shabat Shalom!


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