• Rabino Skorka

Ajarei Mot - El chivo expiatorio



En esta parashah es descripto el ritual que debía realizarse en el día del Perdón, en el que son expiados los pecados y las trasgresiones cometidas, luego de un proceso de contrición y arrepentimiento.


En uno de los pasos del ritual, que fue practicado hasta la destrucción de Jerusalem por los romanos en el 70 EC, había que tomar dos chivos, echar suerte sobre ellos, a fin de elegir uno para ser sacrificado a Dios y el otro, que incorpora en sí los pecados del pueblo, es llevado a un peñasco en el desierto, el Azazel (Yoma 67,b), de donde es desbarrancado para morir. De acuerdo al Talmud (Yoma 67,b) no hay una explicación lógica para este ritual, al igual que para la prohibición de ingerir carne porcina, el ritual de purificación del leproso, etc. Son decretos de Dios que deben cumplirse.


Sin embargo, es posible hallar ciertos sutiles mensajes en este ritual para nuestro tiempo. En esta parashah (17:7) se utiliza el término chivo para designar al culto pagano. Al enviar un chivo que llevaba los pecados del pueblo al desierto, se aborrece todo culto pagano. Es el primer mensaje que transmite el ritual.


Al tomar dos chivos, que de acuerdo al Talmud (Yoma 62,a) debían ser lo más parecidos posibles, y sólo el azar determinaba cuál era para Dios y cuál para Azazel, se nos significa que las apariencias suelen engañar. Hay que contemplar lo profundo y no lo superficial, la intención y no la mera forma, en todos los aspectos de la vida. Hay quienes invocan a Dios, visten atuendos y simulan actitudes de espiritualidad, pero en su fuero interno no dejaron de ser paganos inescrupulosos. Aprender a distinguir, no juzgar por la apariencia sería el segundo mensaje de esta parte del ritual de Yom Kipur.


¡Shabat Shalom!


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