• Rabino Skorka

BeHar - La redención del hombre y de la tierra



El capítulo 25 del Libro de Levítico y los dos primeros versículos del 26 conforman esta pequeña parasha en su extensión, pero una de las más importantes en lo referente a los preceptos que se enumeran en la misma. En ella se halla el ideario bíblico acerca de los principios sociales con que debe construirse la sociedad hebrea en especial, y toda sociedad humana en general.


La tierra que es labrada debe descansar en el séptimo año, que se denomina Shemita, y luego de la séptima Shemita la tierra tendrá un año más de descanso, el Yovel. El cuidado del planeta, el gran hogar en el que vivimos, es evidentemente uno de los principio rectores de este mandamiento, como lo explica Maimónides en More Nevujim III, 39.

Cada familia debía tener una parcela de tierra que se le asigna por sorteo, que puede ser arrendada, si sus miembros no la pueden trabajar, pero nunca enajenada. Todas las tierras vuelven a sus dueños primigenios en el Yovel. Esta norma, evidentemente, tiene por objeto garantizar un bien que asegure el digno sustento de cada una de las familias que conforman el pueblo. La solidaridad comprometida para con el necesitado es otro de los preceptos formulado en esta parasha.

La justicia social y el cuidado del planeta, son claramente explicitados y demandados por Dios desde antaño y siguen siendo una dramática materia pendiente para la humanidad en el presente.


¡Shabat Shalom!



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