• Rabino Skorka

Ki Tavo- La oración al traer las primicias



Esta parasha comienza presentando la oración que debía decir el agricultor hebreo al presentar a Dios las primicias (bikurim), los primeros frutos que aparecieron en su campo (Deuteronomio 26:5-10), de las siete especies con que fue bendecida la tierra de Israel (Deuteronomio 8:8) .


Desde Shavuot hasta Sucot, el agricultor hebreo en Israel debía prestar atención al desarrollo de su plantación y al observar la aparición de los primeros frutos debía identificarlos y, una vez maduros, colocarlos en un cesto y llevarlos al Templo de Jerusalem. Una vez que se hallaba allí debía presentar el cesto al sacerdote y éste, a su vez, colocarlo en el altar mientras el agricultor recitaba esta oración delante de Dios.


La misma consta de tres partes. En la primera se recuerda el inicio de la gestación del pueblo hebreo, con las palabras: Nuestro padre era un arameo extraviado, que de acuerdo a Rashbam refiere a Abraham, que nació en Ur de Caldea, mientras que Rashi interpreta que refiere a Jacobo, que escapó allí por temor a su hermano Esau. La segunda parte refiere al asentamiento en Egipto, la esclavitud allí sufrida y la liberación que realizó Dios. La tercera alude a la tierra de Israel.


Múltiples son los mensajes que cabe hallar en esta oración. Que el agricultor tenga presente las desventuras de sus ancestros, el difícil camino para lograr la libertad y la importancia de tener la propia tierra y erigir en ella una sociedad en la que la justicia y la misericordia modelan los actos que se realizan en su seno. La oración, al decir de Maimónides (Guía de los Perplejos, parte III, cap. 39) tiene por propósito educar al agricultor que la proclama, a fin que la riqueza de sus frutos no alimente su arrogancia.


Las posesiones suelen envanecer a aquellos que las tienen en abundancia, que olvidan prontamente quién es el Hacedor en última instancia de las mismas, al igual que las desventuras de los ancestros en sus tribulaciones existenciales por poseer y fructificar la tierra que tienen. Centran sus vidas en ellos mismos, cual ególatras.


Es una oración del pasado que pertenece a una lectura semanal de la Torah cercana al año nuevo, en los días en los que se debe comenzar a hacer el análisis de las acciones realizadas durante el año, el grado de arrogancia que caracterizaron a las mismas, la autosuficiencia manifestada y el egoísmo desplegado.


¡Shabat Shalom!


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