• Rabino Skorka

La esencia de Sukot

¿Cuál es el sentido de la festividad de Sukot? La pregunta parece superflua ante el pasaje bíblico que explicita las razones de la misma (Levítico 23:42-43): “En cabañas de enramadas (sukot) habitaréis siete días, todos los nativos de Israel habrán de habitar en las sukot. A fin que sepan vuestras generaciones, que en Sukot Yo he hecho habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo soy el Señor vuestro Dios


Sin embargo, son estos mismos versículos los que nos conllevan a inquirir: ¿Si la festividad viene a rememorar la ayuda extendida por Dios al pueblo de Israel en su deambular por el desierto, después de toda la que le profirió en la gesta libertadora del yugo esclavizador en Egipto y en el cruce del mar, por qué no referir ambas en Pesaj (la Pascua judía)? ¿Por qué separar ambos instantes históricos en su rememoración, siendo que se encuentran tan interrelacionados, ya que el uno fue consecuencia del otro?


La salida de Egipto, según el relato bíblico, es substancialmente distinta a la travesía en el desierto. En la primera la participación del pueblo fue muy pasiva. Dios fue el que luchó por su pueblo. En la segunda, la participación del pueblo fue superlativa. Adentrarse en el desierto con niños y ancianos, es una tierra difícil y hostil, fue una gran manifestación de fe por parte del pueblo. Siete siglos después de aquellos acontecimientos, el profeta Jeremías exclamó al pueblo de Judea (2:2): “Así ha dicho Dios: Yo tengo memoria del afecto de tus mocedades, el amor de tus esponsales, Tu andar en pos de Mí en el desierto, en una tierra yerma


Sukot es esencialmente la festividad de la fe, como la que tuvieron los que se adentraron en el desierto en su senda para alcanzar la libertad, confiando en Dios. Salir de la seguridad de los ladrillos para vivir en una cabaña precaria con el propósito de alcanzar metas espirituales, es un acto de fe. Sukot es el momento en el que el agricultor le pide por lluvias a Dios en el hemisferio septentrional, previo al arado de su campo, esperando la germinación de las semillas sembradas, lo cual en sí mismo es un acto de fe.

En Sukot se rememora la inauguración del Bet HaMikdash, el Templo de Jerusalem, sitio en el que se congregaba el pueblo imbuido de fe, en diálogo con Dios, pues, de acuerdo a 1 Reyes 8; la fiesta inaugural se hallaba concatenada con la de Sukot. El vocablo Suka es utilizado por el salmista para referirse al Templo de Jerusalem (27:5; 76:3), y por Amós (9:11) para la restauración de la casa de David en el tiempo de la redención. Ambos habitáculos refieren a la fe en Dios y a un tiempo de paz universal que ha de venir. Zacarías (en su capítulo 14) avizora a Sukot como la festividad en la cual todos los pueblos han de honrar a Dios mediante el regocijo más genuino, el que emana de lo más profundo del ser luego de haber sentido Su presencia en la existencia.


Después de la labor espiritual de los Yamim Noraim se alcanza un momento de sosiego, en el cual se contempla y disfruta de todo lo significativo logrado en ellos, y de la fe renovada que se ha recibido, por eso Sukot es el momento en el año de la máxima alegría, que se conoce meramente como “la festividad” en el Talmud, pues sólo debe haber regocijo en ella (Deuteronomio 16:15).


¡Jag Sameaj!

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