• Rabino Skorka

Nitzavim - Pactar con Dios

Actualizado: 3 de oct de 2019



Esta parasha comienza describiendo como la nueva generación, la que nació en el desierto, renueva el pacto con Dios que había concertado Abraham para sí y su simiente (Génesis 17:3-7), que sostuvo Isaac (Génesis 26:2-5) y continuó Jacobo (Génesis 35:9-12).


Ya como pueblo, Dios pactó con los Hijos de Israel al salir de Egipto, luego en el Sinaí, al darles la Tora, y finalmente en esta oportunidad (Midrash Tanjuma, Nitzavim, 6).


Dios no pacta, en esta ocasión sólo con los presentes, sino también con todas las generaciones futuras (Véase Rashi y Seforno a Deuteronomio 29:14). Cada generación supo renovar el pacto, la Biblia nos describe cómo lo fue en los tiempos de Josué (capítulo 24) y en los del rey Josías (II Reyes 23).


El pacto sustancialmente consiste en vivir de acuerdo a los principios que se explicitan en la Tora y Él bendecirá al pueblo y lo resguardará.


La tradición nos enseña que siempre debe leerse esta parasha antes de Rosh Hashana (Shuljan Aruj, Oraj Jayim 428,4), dado que en los diez primeros versículos del capítulo 30, el verbo ShUV, retornar, en el sentido de retorno a Dios modificando las actitudes incorrectas de la vida, es repetido asiduamente en ellos. Es la Teshuva, la contrición, uno de los elementos esenciales de Rosh Hashana. Por otra parte hallamos en estos versículos el concepto de retorno de Dios al pueblo que sabe volver a Él.


El concepto del pacto y la forma de cumplir con aquello con que no se pudo es la reflexión con la cual el individuo y el pueblo judío comienzan cada año nuevo.


¡Shabat Shalom!


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