• Rabino Skorka

Simjat Tora: el máximo regocijo

Al festejo de Sukot, que debe manifestarse durante siete días, la Tora agrega un “octavo día” de regocijo: “Shemini Atzeret” (expresión que puede traducirse como “octavo día de reunión”). Rashi explica (en su exégesis a Levítico 23:36) que en el octavo día Dios se regocija con el pueblo de Israel cual padre que invita a sus hijos para una fiesta de siete días y luego les dice: Hijos míos quédense un día más en mi casa (éste vocablo refiere al Templo de Jerusalem).


Rabi Shmuel Avidor HaCohen (en: Likrat Shabat, Parashat Shemini) se detiene en la expresión: “octavo día”. El tiempo desde antaño se computa en ciclos de siete días, pues entonces ¿qué sentido tiene referirse a un octavo día?, se pregunta el Rabino, y responde diciendo: en tres oportunidades especiales aparece en la Tora tal expresión, cuando se inaugura el Tabernáculo, al prescribirse el pacto de la circuncisión (debe realizarse al octavo día del nacimiento del niño) y la fiesta de Shemini Atzeret en la que se culmina y reinicia el ciclo anual de la lectura de la Tora (en Israel Shemini Atzeret y Simjat Tora acaecen en el mismo día, en la diáspora se festeja Simjat Tora en el segundo día de Shemini Atzeret). De donde infiere el Rabino, que hay tres cosas que trascienden el tiempo: el Santuario, la Tora y el pacto con Dios. El paso de los tiempos jamás hará mella en ellos.


Najmánides, siete siglos antes que HaCohen, en su exégesis a Levítico 23:36, también se refiere al “octavo día de Atzeret” como a un tiempo especial, trascendente. Todos los días de la semana, él explica, tienen su complemento, menos el séptimo, el complemento del Shabat es Israel. Shemini Atzeret representa a Israel. Siete ciclos de siete días separan a Pesaj de Shavuot -sigue explicando Najmánides- que es el quincuagésimo día, el gran “octavo día” en el que Dios entregó la Tora a Israel, por ello en el Talmud se denomina a Shavuot con el nombre de Atzeret.


Simjat Tora fue instaurada por los sabios de Babilonia donde se leía anualmente la Tora, a diferencia de la costumbre de Israel, donde se leía en ciclos trienales. El Talmud (Meguila 31,a) indica que la última parasha de la Tora es la lectura correspondiente al segundo día de Shemini Atzeret. De acuerdo a una glosa de Tosafot ad locum (Dibur HaMatjil: LeMajar Karinan), resultaría que la festividad como tal, en la que formalmente debe finalizarse con la lectura de la Tora y recomenzar inmediatamente la misma, habría sido instaurada en los tiempos de Rav Hai Ha-Gaon (siglo IX e.c.). Con el paso de los siglos, todo el pueblo aceptó esta costumbre (Maimónides, Yad, Hiljot Tefila, Cap 13, Halaja 1).


Simjat Tora es el momento de máxima alegría del calendario judío, pues toda la esencia de todas nuestras otras alegrías e identidad se hallan en ella, pues es la celebración en la que festejamos a la Tora. De tal modo lo intuyeron los jóvenes judíos en la entonces Unión Soviética en los años sesenta, cuando desafiando al nefasto poder, se reunían de a miles en las sinagogas de las grandes ciudades para bailar con la Tora. Eran jóvenes sin el más mínimo conocimiento de las fuentes y tradiciones, pues una de las tantas metas soviéticas fue aniquilar la cultura judía. Pero una última chispa vibraba en su ser. En esta chispa hurgaron para hallar la esencia de la misma, y descubrieron Simjat Tora. Bailaron pese a las restricciones y amenazas. Era un baile que evidentemente no reflejaba la alegría del momento, pues éste era muy triste, sino aquella alegría que hace trascender a Israel y su Tora por sobre todos los tiempos.

Este sitio utiliza cookies    |    Privacy Policy    |    © 2018. Todos los derechos reservados   |   Diseño Lucky Sparky

En  |  Es