• Rabino Skorka

Vayera

La revelación de Dios a Abraham



El nombre de esta parashah es muy significativo, pues Vayera es la forma pasiva del verbo ´ver´ y refiere al concepto de revelarse, tal como traduce Onkelos al arameo en esta oportunidad al igual que en Génesis 12:7, donde también se refiere a la misma actitud de Dios hacia Abraham. Es la primera vez que se halla en la Biblia tal sorprendente expresión, ¡el Creador revelándose a una de sus creaturas! Hasta Abraham, siempre se halla el verbo “decir” al describir al diálogo entre Dios y el hombre, con el primer Patriarca un elemento más agregó Dios al mismo.


El segundo punto sorprendente de este relato es la actitud de Abraham polemizando con Dios acerca de la forma con que ha de castigar a los habitantes de Sodoma y Gomorra por sus iniquidades. Abraham clama por la aplicación de una norma justa y misericordiosa que no afecte a los justos y tenga compasión de los impíos (18:23-32).


La actitud de polemizar con Dios no sólo que no se encuentra prohibida sino que, de acuerdo al relato y a la conclusión del libro de Job, es bien vista por Dios. Job fue un personaje recto y devoto conocido entre los pueblos de la antigüedad meso-oriental (Ezequiel 14:14). Múltiples tragedias le acaecen y en su dolor clama por una respuesta de Dios. Sus buenos amigos lo acompañan y le inducen a no blasfemar con su actitud demandante. Finalmente Dios se revela a Job, no le explica el sentido de sus tragedias pues se hallan en el ámbito que Él mantiene incognoscible al ser humano, y reprende a sus amigos, pues su actitud era incorrecta (42:7-9).


Dios, de acuerdo a estas citas, espera una actitud dialogal del ser humano para con Él, a veces como en el caso de Abraham hubo una respuesta clara y directa; en otros casos la respuesta fue sutil (Jeremías 12:1-5), en otras primó el silencio.


Uno de los últimos clamores al Cielo fue emitido por Yehuda Leib Magnes, siendo presidente de la Universidad Hebrea de Jerusalem, cuando al conocerse la magnitud de la Shoah, en su discurso inaugural del 20° ciclo lectivo, el 1 de noviembre de 1944, citó las palabras de Rabi Yitzhak de Berdichev: “No espero, Señor del universo . . . saber por qué yo sufro, sólo quiero saber: ¿acaso sufro en aras de Tu causa?”


Pese al frecuente silencio de Dios, o a sus respuestas generalmente sutiles, el desafío sigue siendo el de continuar interpelando al Creador, pues es a través de ésta acción que se dignifica la vida.


Shabbat Shalom


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