• Rabino Skorka

Vayetze-La salida de Yaakov


Yaakov salió de Beer Sheva para dirigirse a Jaran, llegó a un lugar dado en el que lo alcanzó la noche por lo que se resguardó con piedras y durmió. Sueña con una escalera que sabe unir los cielos y la tierra. Es el primer momento en el que Yaakov se eleva en espiritualidad y siente de una manera muy especial la presencia de Dios.


Hallamos un paralelo entre lo que la Torah nos relata acerca de Abraham y de su nieto. Cuando el primer patriarca le inquiere a Dios acerca de su futuro, Él lo saca afuera de su tienda y le hace mirar el cielo (15: 5), luego vierte sobre él un profundo sueño (15: 12), en el que ambos confirman un pacto.


Los exégetas analizan el sentido de la enfatización de la salida de Yaakov en el texto, al igual que la acción de Dios de sacar a Abraham de su tienda. Más allá de los múltiples comentarios el texto en su simpleza nos enseña que para entablar un diálogo con Dios se debe salir del lugar en el que uno se encuentra. Se debe dejar lo rutinario y las problemáticas en las que cada uno se halla inmerso. Moisés subió al monte Sinaí para entablar un diálogo con Dios por primera vez (Éxodo 3), Elías buscó a Dios en el desierto (1 Reyes 19).


Al Templo de Jerusalem se iba para mostrarse delante de Dios (Éxodo 23: 17; 34: 23-24; Deuteronomio 16: 16), para alabarlo, para rendirle pleitesía, pero el encuentro profundo con Él, como en el que Abraham, Yaakov, y los profetas recibían Su mensaje, ocurría cuando los mismos salían de su estrecha realidad para contemplar la infinitud de la existencia. No dependía de un lugar físico sino de uno espiritual, en el cual generalmente uno se halla sólo con su conciencia.


Es en esa soledad que Yaakov entendió cuál es su misión en la vida y aceptó el desafío. Por ello logró ser Israel.


Shabbat Shalom!

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